Los fabricantes de camiones piden a los gobiernos europeos un objetivo de estándares de emisiones de CO2 “equilibrado y viable”

Drees, durante la conferencia de prensa ofrecida en Bruselas.

A pocos días de la celebración del Consejo Europeo de transportes en el que está previsto que los 28 ministros del ramo adopten una posición común sobre los primeros estándares de CO2 para camiones, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (Acea) ha hecho un llamamiento a los gobernantes para que adopten un “objetivo equilibrado y viable” sobre la materia, que tendrá “un enorme impacto en el futuro de la industria de los vehículos pesados”.

“No hay duda de que el cambio climático es un reto fundamental, que requiere de esfuerzos por parte de todos los sectores para reducir las emisiones de CO2. La industria europea de fabricación de camiones está firmemente comprometida para hacer su parte”, ha asegurado Joachim Drees, consejero delegado de MAN Truck & Bus y presidente de la Junta Directiva de Acea, durante una rueda de prensa celebrada en Bruselas.

Drees ha añadido que la industria europea de vehículos industriales exige a los Estados mienbro que aseguren un marco de condiciones adecuadas para la puesta en marcha de los estándares de emisiones de CO2. “Proveer la necesaria infraestructura de recarga, así como incentivos para inminentes inversiones en nuevas tecnologías y apoyo eficaz para la penetración en el mercado de camiones con bajas o nulas emisiones son requisitos previos para establecer objetivos ambiciosos de CO2 y para animar a los consumidores a comprar vehículos más limpios”, ha subrayado el directivo de Acea.

Los niveles de reducción de emisiones propuestos por la Comisión Europea en mayo -disminución del 15% en 2030- establecen una senda para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. “Sin embargo, estos niveles son altamente ambiciosos y requerirán un despliegue rápido y a gran escala de nuevas tecnologías de propulsión, muchas de las cuales todavía no están plenamente disponibles para su introducción masiva en el mercado”, explican desde Acea.

“Mientras que utilizar soluciones eléctricas para labores de reparto en entornos urbanos puede tener sentido, un escenario en el que la electricidad es la opción adecuada para operaciones de transporte de larga distancia a través de Europa es mucho menos probable a medio e incluso largo plazo”, ha asegurado Joaquim Drees.

En cualquier caso, independientemente del segmento -larga distancia, regional o reparto urbano- una penetración más siginificativa de las propulsiones alternativas en el transporte requiere del concurso de “algunas condiciones básicas, muchas de las cuales escapan al control de la industria y todavía no están presentes hoy”, ha asegurado Drees, quien ha mencionado entre ellas “inversiones adecuadas en infraestructuras de carga y repostaje, así como una rápida renovación de flota por parte de los operadores de transporte”.

Acea apoya la idea de la Comisión Europea de introducir incentivos específicos para estimular la innovación y la demanda de camiones con propulsiones alternativas. Sin embargo, la patronal europea está “muy preocupada” por el hecho de que esta idea pueda ser adaptada “para incluir un ‘malus‘, lo que podría penalizar a los fabricantes que no vendan una cuota específica de camiones con bajas o nulas emisiones”.

En opinión de Joaquim Drees, dados los obstáculos que la introducción de este tipo de vehículos en el mercado presenta en la actualidad (ausencia de infraestructura, pérdida de carga útil, autonomía limitada, costes más altos), “no será fácil convencer a los clientes para que compren estos camiones. Los legisladores deben estar al tanto de que forzar a los fabricantes a proveer cierta oferta de vehículos de cero emisiones cuando la demanda es insuficiente sería extremadamente arriesgado para la industria europea del camión”.

Otra de las preocupaciones de Acea tiene que ver con el hecho de que las propuestas que están sobre la mesa incluyen “penalizaciones masivas para los fabricantes que sean incapaces de alcanzar los objetivos marcados”. En este sentido, el directivo de la patronal ha asegurado que la asociación “no está en absoluto en contra del principio de pagar multas en caso de excesos de emisiones de CO2”, aunque ha matizado que las penalizaciones propuestas son “desproporcionadas”, pues un fabricante de camiones que exceda su objetivo por sólo un gramo de CO2 “tendría que pagar cientos de millones de euros”.

Por eso, pese a reiterar que “la industria está preparada para liderar una reducción de emisiones de CO2 para los camiones”, Drees ha solicitado a las instituciones comunitarias que el debate que se da en el seno de la Unión sobre esta materia concluya con “el equilibrio adecuado entre los objetivos medioambientales y la competitividad del sector”.

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