Para CityLogin, la falta de conocimiento de las administraciones locales son un reto para su actividad

Para CITYlogin la colaboración pública y privada es esencial en este negocio.

Daniel Latorre, director de Desarrollo de CITYlogin, especialista en logística de última milla y distribución urbana, ha manifestado que “el futuro, si no es sostenible, no es futuro”, señalando que este reto implica alcanzar la sostenibilidad tanto a nivel económico como medioambiental. Así ha resumido su intervención durante la presentación del Estudio de AECOC “La energía eléctrica en el transporte de mercancías”.

Según Latorre, los retos futuros a los que se enfrenta la logística urbana sostenible son muy diversos. Por un lado, se encuentra la necesidad de una seguridad jurídica y de un marco normativo homogeneizado respecto a la compra e incorporación de vehículos eléctricos en la flota de las empresas, ha explicado.

Latorre ha recordado que la Distribución Urbana de Mercancías no se contemplaba en los proyectos de movilidad urbana en nuestro país hasta hace apenas 2 años. “La falta de conocimiento por parte de las Administraciones públicas de la actividad sumada a las restricciones urbanas de movilidad han supuesto un reto, ya que hemos tenido que estudiar las diversas formas de actuar para poder llevar a cabo la actividad adaptándonos a las restricciones presentes en cada momento”, ha indicado Latorre.

Por otro lado, la disponibilidad de vehículos eléctricos también es importante; “no siempre hay vehículos eléctricos con las características necesarias para empresas de reparto”. añade. “Otra de las dificultades que hemos tenido que superar ha sido la adaptación de las características de este tipo de vehículos eléctricos a las necesidades de nuestra actividad: autonomía, velocidad de recarga etcétera”.

El uso de vehículos de bajas emisiones, y especialmente en el caso de los vehículos eléctricos, se ve dificultado por 3 tipos de restricciones, ha recordado Latorre: “Las técnicas, principalmente en cuanto a la capacidad de carga y la autonomía; el coste, que aún sigue siendo muy elevado e impide el acceso a figuras como el autónomo, y la disponibilidad y los plazos de entrega”.

Por ello, se considera que, hasta disponer de vehículos con la flexibilidad de los tradicionales a combustión, “debemos afinar mucho en el estudio de las operativas, en la selección del vehículo y en el desarrollo de infraestructuras de última milla, como hubs de proximidad, que puedan ayudar a mejorar los procesos de distribución. La innovación colaborativa será un punto clave en este proceso”, ha añadido.

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