El perjuicio causado por las medidas de Francia y Bélgica será “irrecuperable”, según Fitrans

Una fórmula más razonable para evitar el descanso en cabina sería facilitar la vuelta a casa, recuerdan en Fitrans.
Una fórmula más razonable para evitar el descanso en cabina sería facilitar la vuelta a casa, recuerdan en Fitrans.

El perjuicio que provocará en las empresas de transporte españolas las medidas tomadas por Francia y Bélgica para prohibir el descanso semanal normal de los conductores en cabina “se nos antoja irrecuperable”, explican desde la Federación Interregional de Asociaciones de Transporte, Fitrans, “ya que obligará a las empresas a realizar una rigurosa planificación de las rutas a sabiendas de que, en ocasiones, resultará prácticamente imposible cumplir con dicho precepto, ocasionando una serie de gastos adicionales en la contratación de otros modos de transporte para que el conductor pueda realizar el descanso semanal normal en su domicilio o en otros alojamientos”.

La citada asociación muestra su “absoluto rechazo” a esta medida, considerada desproporcionada fruto de una interpretación “cuanto menos, dudosa” del Reglamento 561/2006, el cual autoriza el descanso semanal reducido a bordo del vehículo siempre que esté provisto de una litera, lo que interpretado al contrario, al no citarse el descanso semanal normal, implicaría que dicho descanso del conductor, el semanal normal (por encima de 45 horas), no se podría realizar a bordo del vehículo en ningún caso.

Facilitar la vuelta casa
Una de las vías para evitar que los conductores tengan que realizar el descanso fuera de su domicilio, sea en cabina o no, sería sin duda una flexibilización del citado Reglamento para facilitar la vuelta a casa de los conductores, ampliando las horas de conducción hasta la llegada a las bases.

Pero Fitrans va más allá y asegura que si realmente se quiere articular un verdadero plan contra la competencia desleal no solamente a nivel nacional sino europeo es necesario que todas las Administraciones se impliquen de verdad para combatir el desembarco de “empresas de capital extranjero que no vienen a crear riqueza ni puestos de trabajo sino a esquilmar y romper el mercado del transporte”.

Se trata de compañías que establecen su residencia en terceros países a los exclusivos efectos de beneficiarse de unos menos costes fiscales y laborales, “pero en la práctica realizan su actividad de transporte mayoritariamente fuera del país donde se han establecido”.

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