La crisis de los microchips pone en jaque a los transportistas portavehículos

En España hay en torno a mil empresas y autónomos dedicados a portavehículos, con una flota de camiones de en torno a 3.900 vehículos.

La crisis producida por la escasez de microchips está obligando a paralizar o ralentizar la actividad en buena parte  de las fábricas españolas de automoción, afectando asimismo al alrededor del millar de empresas transportistas y autónomos dedicados al transporte de portavehículos. A diferencia de otras especialidades de transporte, las específicas características técnicas de los camiones portavehículos los hacen incompatibles para el transporte de otro tipo de mercancías, a lo que se une la mayor carga financiera que soportan por la elevada inversión de este tipo de vehículos de transporte, agravando más aún su situación económica.

En las últimas semanas, cientos de transportistas asociados dedicados al transporte de portavehículos vienen transmitiendo a Fenadismer su enorme preocupación y desesperación por la situación de inactividad en que se encuentran por la paralización de la producción de las fábricas de automoción españolas, debido presuntamente a la crisis motivada por la escasez de microchips a nivel mundial.

Según los datos facilitados por la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones, Anfac, en el mes de junio, la falta de microchips afectó muy negativamente a la fabricación de vehículos, con una fuerte caída del 18,1% respecto a junio de 2020, pese a que el año pasado las fábricas estaban todavía retomando el ritmo de producción tras el parón motivado por la pandemia. Comparándolo con los datos prepandemia, la caída fue de un 33,8% respecto del mismo mes de 2019.

Uno de los grandes perjudicados por este descenso en la producción de automóviles son los transportistas de portavehículos, que representan en España en torno a mil empresas y autónomos con una flota de camiones de en torno a 3.900 vehículos, los cuales ya vivieron una situación dramática el pasado año con motivo de la suspensión de la actividad por el estado de alarma y el consiguiente cierre de las fábricas de automoción. Además su dramática situación económica se ve agravada por la mayor carga financiera que deben soportar los transportistas de esta especialidad por la elevada  inversión que supone la adquisición de este tipo de vehículos de transporte, que supera los 200.000 euros entre el camión y el remolque carrozado, lo que representa un 50% más de coste que un tren de carretera  convencional, según se recoge en el Observatorio de Costes del Transporte de Mercancías por Carretera que publica periódicamente el Ministerio de Transportes.

Para intentar paliar esta situación, la asociación nacional de transportistas de portavehículos Transportave, federada en Fenadismer, tiene previsto celebrar un Asamblea a lo largo de este mes de Septiembre, en la que analizarán la situación en que se encuentra su sector y las medidas que en su caso puedan adoptarse

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