«Es intolerable que se considere al camión frigorífico como cooperador siempre de la inmigración clandestina», claman en Atfrie

José María Arnedo, presidente de Atfrie

Atfrie ha emitido un comunicado tras conocerse la muerte de 39 personas encontradas en el interior de un camión en Reino Unido. Y lo ha hecho para defender la honorabilidad de la flota internacional de transporte frigorífico por carretera, y recordar que las empresas de este sector «no participan activamente del contrabando de personas, sino de la prosperidad económica de España y alimentaria de los países de destino. Sufren más que nadie cuando tienen la mala suerte de transportar vidas humanas que, en el mejor de los casos, las deportan a sus países de origen».

En su reflexión, desde la patronal sectorial advierten de que «las mafias han situado al sector del transporte frigorífico como el ‘cooperador civil necesario’, que les sirva de cauce para que no se note el engaño al que ‘su clientela inmigrante’ van a enfrentar».

«Si a ello le sumamos que las flotas españolas de este subsector de transporte tienen un posicionamiento de liderazgo en toda la Unión Europea, y son las que más toneladas transportan hacia Reino Unido, se agrava mucho más la situación teóricamente de sospecha que se tendría sobre ellas. El aumento de los controles migratorios en puertos como Dover y Calais ha hecho que las mafias se muevan por otras rutas, por lo que el riesgo está asegurado«, continúan.

Desde la organización que preside José María Arnedo recuerdan cómo «echando la vista atrás, ante la avalancha que se dio en el año 1999 de inmigración clandestina a su país, las autoridades de Reino Unido tomaron la decisión de aplicar sobre el sector del transporte desde el año 2002 el denominado Immigration and Asylum Act Section 32; es decir, un férreo protocolo por las empresas de transporte y por sus embajadores, los conductores profesionales, para chequear antes y durante el transporte efectivo el conjunto articulado en su conjunto, por dentro y por fuera, por arriba y por abajo, para defender la honorabilidad de las empresas y no ser sospechosos de colaborar con las mafias», para añadir que «donde hay que trabajar erradicando esta práctica inhumana es en los lugares de origen de las mismas».

De este modo, tanto en recintos portuarios como a la salida inglesa del Eurotunnel, los agentes aduaneros chequean el conjunto articulado y solicitan a los conductores profesionales información sobre el cumplimiento por parte de ellos como de la empresa de transporte del procedimiento legalmente establecido. En el caso de encontrar inmigrantes en los bajos del vehículo, dentro de la caja frigorífica (que alcanzar los 25 grados bajo cero), o entre el equipo frigorífico y la cabeza tractora, por identificar lugares habituales de permanencia, se les eleva una multa tanto a conductor de 400 libras por cada inmigrante encontrado, como a la empresa de 800 libras por cada uno. La responsabilidad la ostenta el propietario del vehículo, el posible arrendatario del mismo y el conductor.

«Muchas veces el sector ha lamentado tanto el hecho en sí como el alto precio que involuntariamente se ha de pagar ante el posible inmigrante que supera todo tipo de chequeos y que se cuela, llegando a destino vivo o falleciendo durante el viaje», destacan en Atfrie.

«Hasta incluso hay flotas españolas que, desde que se aplica la norma, no se ofertan para realizar transporte con destino Reino Unido. Pero estas son pocas. Las cifras de toneladas hortofrutícolas transportadas así lo aseguran: 996.487 toneladas hasta el pasado julio, con un crecimiento del 6% en volumen. Normativa sí, pero presunción de inocencia también, ya que lo que también es intolerable es que se considere al camión frigorífico como cooperador siempre de la inmigración clandestina, formando parte de la propia mafia«, concluyen.

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