«Cumplir el principio de que quien contamina paga ayudaría a establecer un marco de responsabilidad medioambiental», apunta José María Mollinedo, secretario general de Gestha

El impuesto que plantea Gestha gravaría las actividades económicas y productos que en su proceso o uso emitan Dióxido de carbono (CO2), Óxido nitroso (N2O), Metano (CH4), Clorofluorocarbonos (CFC) y Ozono troposférico (O3).

El Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) ha propuesto crear un impuesto sobre las emisiones de gases de efecto invernadero con el que recaudar más de 10.000 millones de euros al año en España y reducirlas en torno al 3%. De esta manera, nuestro país compensaría un déficit superior a los 6.000 millones de euros que sufre en la imposición medioambiental respecto a la media europea, consideran desde esta organización, cuyo secretario general, José María Mollinedo, mantiene que «cumplir el principio de que quien contamina paga ayudaría a establecer un marco de responsabilidad medioambiental, fundamental en un momento en el que la Eurocámara ha declarado la emergencia climática».

El impuesto que plantea Gestha gravaría las actividades económicas y productos que en su proceso o uso emitan Dióxido de carbono (CO2), Óxido nitroso (N2O), Metano (CH4), Clorofluorocarbonos (CFC) y Ozono troposférico (O3). Los técnicos aclaran que otros gases de efecto invernadero como el hexafluoruro de azufre (SF6), los hidrofluorocarbonos (HFC) y los perfluorocarbonos (PFC) están gravados en nuestro país por el Impuesto sobre gases fluorados, que recaudó 91 millones de euros en España el pasado año, por lo que los recomiendan unificarlos en el nuevo tributo.

Sin embargo, el impuesto no afectaría a las empresas incluidas en el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (RCDE UE) para evitar la doble imposición, ni a los fabricantes de los turismos y de los vehículos comerciales ligeros nuevos, adelantan. Por tanto, las personas y las entidades jurídicas que exploten las instalaciones en las que se desarrollen las restantes actividades quedarán gravadas con el nuevo impuesto a través de dos factores de imposición sobre los carburantes y los combustibles, uno ligado a la emisión de gases de efecto invernadero para reducir la contaminación (en kg o tonelada de cada uno de los gases), y otro ligado al contenido energético (en gigajulios) para reducir el consumo energético con independencia del producto energético utilizado, estiman.

Reforma fiscal
En el Impuesto especial sobre Hidrocarburos proponen modificar la Directiva comunitaria por la que se reestructura el régimen de imposición de los productos energéticos y de la electricidad. Asimismo, Gestha defiende una equiparación de la tributación que soportan el diésel y la gasolina, ya que actualmente el gravamen para el diésel es entre un 23 y un 29% inferior al de la gasolina.

En el Impuesto sobre el valor de la producción de la energía eléctrica (IVPEE) Gestha considera conveniente aprobar una exención, como reclaman las asociaciones que agrupan a estas pequeñas instalaciones. Finalmente, recuerda que la tributación del Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte (IEDMT) depende de las emisiones de CO2 y que el porcentaje de vehículos exentos ha pasado del 21% en 2008 al 76% de los vehículos vendidos en 2016, por lo que los técnicos piensan que habría que revisar sus exenciones.

 

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