CETM plantea abiertamente un paro patronal tras el “brutal” operativo del G7

El coste medio de inmovilizar un camión asciende a más de 600 euros diarios (y son más de 10.000 los que pasan cada día por la frontera de Irún), explican en CETM.

“Que a nadie le extrañe, siento decirlo, que cualquier día, en cualquier momento digamos ¡Basta! Que seamos entonces nosotros quienes apartemos nuestros vehículos sin previo aviso, con devastadoras consecuencias”. Así describe el ánimo del sector Ovidio de la Roza, presidente de la primera patronal del transporte de mercancías en España, CETM, en su desolador balance de los efectos sufridos por el sector con motivo de la Cumbre del G7 celebrada recientemente en la ciudad francesa de Biarritz.

De la Roza tiene claro que la Administración ha adoptado ya sin medias tintas una “actitud generalizada contra el transporte de mercancías” que supone un “un desafío que no podemos tolerar”. Así las cosas, “la paciencia inveterada de nuestro sector está más que colmada: no nos merecemos esto”, denuncia.

Para el presidente de CETM, la Cumbre del G-7 ha venido a corroborar, por enésima vez, la falta de conectividad y sensibilidad de la clase política hacia sus administrados. “Nuestras autoridades, tanto autonómicas como estatales, sin obviar a las de nuestro país vecino, Francia, organizador de la cumbre, han demostrado con creces una absoluta falta de planificación para facilitar el libre desplazamiento de personas y mercancías entre los dos países y el resto de Europa”, critica.

En su duro alegato contra los diferentes Gobiernos implicados, De la Roza asegura que “fieles a sus particulares intereses, les ha importado un bledo la coincidencia de este evento con el periodo vacacional, en el que, cada año, miles de ciudadanos tratan de disfrutar de un merecido descanso. Y, por supuesto, tampoco han reparado en las consecuencias de estrangular al transporte de mercancías por carretera de ambos estados, al elegir celebrarlo en una zona fronteriza de vital importancia para el comercio internacional”.

El balance del operativo desplegado con motivo de la reunión de los siete grandes dirigentes políticos mundiales no puede ser más dramático. Tras considerar que ha existido un desmesurado celo en el cierre de las fronteras, el presidente de la patronal destaca los cortes de todo tipo de vías, tanto en carreteras nacionales como en autopistas y en más de 20 recorridos alternativos secundarios, que “han suscitado el enfado sordo de nuestros transportistas: el amplio operativo desplegado por la Guardia Civil de Tráfico, la Ertzaintza y la Policía Foral de Navarra, en connivencia con las autoridades galas, para establecer desvíos y bloqueos sin fin ha sido, simplemente, brutal y fuera de toda lógica“.

El panorama que justifica el más que evidente enfado de De la Roza tiene que ver con una realidad marcada por la presencia de cientos, miles de camiones parados, en gasolineras y arcenes, en cualquier parte, que han obligado involuntariamente a colapsar aún más el tráfico de vehículos de todo tipo que intentaban cruzar la frontera. “Nuestros conductores apenas si han tenido la posibilidad de descansar, de alimentarse, pendientes, en un continuo sobresalto y esperanza, de poder reanudar la marcha”, clama, para reconocer que “la realidad ha superado ampliamente todos nuestros peores augurios”.

El coste medio de inmovilizar un camión asciende a más de 600 euros diarios (y son más de 10.000 los que pasan cada día por la frontera de Irún), al que se debe añadir el colapso de la actividad económica de no pocas industrias y sectores productivos de nuestro país, ante la falta de nuestros servicios durante estos días, detalla el presidente de CETM.

La situación es de un hartazgo pocas veces comunicado con semejante crudeza por parte de esta patronal. “Estamos dolorosamente hartos de las restricciones al tráfico pesado que en absoluto solucionan las ‘ventanas’ que inútilmente tratan de abrir los agentes encargados de mantener un tráfico fluido. Estamos hastiados de los continuos ataques a la libertad de tránsito, ya sea por parte de los chalecos amarillos, los CDR independentistas o los antisistema, a los que ahora se une la clase política. Sus continuas agresiones (no puedo calificarlas de otra manera políticamente más correcta), destruyen la eficacia y la flexibilidad ampliamente demostradas de nuestro sector”.

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