Santiago Núñez Bustos, secretario técnico de Ascatravi: “Vehículos con más de ocho años son auténticos bolsillos rotos si uno echa bien la cuenta”

Núñez Bustos alerta del problema que puede generarse en el sector carrocero cuando acaben los ERTEs y el periodo de carencia de los préstamos.

El secretario técnico de Ascatravi, Santiago Núñez Bustos, ha concedido una entrevista a Todotransporte que incluimos en el Especial semirremolques y carrocerías publicado en nuestro número de octubre (descárgalo aquí). El responsable de la asociación de carroceros alerta de la elevada edad media de los vehículos industriales en España, que asciende a unos 14 años, frente a las cifras de entre siete y nueve años que son habituales en otros países europeos.

“Y si es antiguo el parque de vehículos con motor y semirremolques, imagínese el lector como son las carrocerías que van sobre los vehículos, que en muchos casos son capaces de pasar por varios bastidores durante su larga vida útil. En el día a día, vehículos con más de ocho años son auténticos bolsillos rotos si uno echa bien la cuenta”; afirma Núñez Bustos, quien advierte que la situación es aún menos rentable para los transportistas “en sectores donde el carrozado y sus equipos generan consumo, como ocurre en los vehículos frigoríficos”.

Bajo el punto de vista de Santiago Núñez Bustos, “en términos de amortización y rentabilidad hablamos de dos caminos clásicos: amortizar hasta que rompa, o computar un gasto y renovar en el momento clave”. Lamentablemente, la difícil situación que atraviesa el transporte español, unida a la incertidumbre generada por la crisis económica y sanitaria desatada por la Covid-19 ha propiciado un parón en la demanda de carrocerías nuevas.

Así lo asegura Núñez Bustos, quien sostiene que pese a que “el sector ha venido recuperando desde 2015 lo perdido en la pasada gran crisis”, el efecto Covid ha dejado “una reducción en la producción del 30% dentro de los seis primeros meses del año 2020 en comparación con 2019 y el efecto rebote que algunos especialistas planteaban, no se va a dar con el ímpetu esperado. Hemos retrocedido en seis meses lo que conseguimos en tres años de trabajo”, destaca.

La situación en el sector carrocero es, por tanto, crítica. Máxime si reparamos en el hecho que destaca el secretario técnico de Ascatravi: “Vivimos unos meses de burbuja, con empresas de todos los sectores aplicando expedientes de regulación temporal de empleo (ERTEs) que las mantienen con vida con hilos muy finos, que son motores del consumo y que cuando los plazos de estas herramientas finalicen y los periodos de carencia de los prestamos se agoten y haya que entrar en dinámica de nuevo, puede generarse el verdadero problema”.

Innovación para mejorar productos y procesos
Para tratar de estimular esa aletargada demanda “desde hace años los carroceros españoles están invirtiendo en investigación e innovación para la mejora del producto y de los procesos productivos. La posibilidad de realizar homologaciones de tipo permitió a las empresas disminuir tiempos de entrega y estandarizar mejorando la calidad de cada carrozado”.

Nos encontramos pues ante un sector carrocero que invierte ingentes cantidades de tiempo y recursos para mantener su oferta en la vanguardia de la tecnología, pero que al mismo tiempo no ve recompensados esos esfuerzos en forma de un incremento de las ventas.

Muchos carroceros han encontrado en la posventa una tabla de salvación para sus cuentas de explotación. Sin embargo, los transportistas siguen sin optar mayoritariamente por mantenimientos preventivos o incluso predictivos y siguen realizando mantenimientos correctivos. “Los carroceros cada vez más piden a sus clientes realizar un mantenimiento preventivo para evitar la inmovilización de los vehículos y las consecuentes pérdidas de tiempo y dinero. Lo barato sale caro, y eso lo sabemos todos”, zanja Santiago Núñez Bustos.

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