Reconocimiento social vs trato de clientes y Administración, balance del estado de alarma para el transporte

“Este reconocimiento se ha visto empañado por la actitud mostrada por muchas empresas cargadoras durante la pandemia”, lamentan desde Fenadismer.

Tras casi 100 vividos en España en situación de estado de alarma, Fenadismer ha querido hacer balance de las luces y sombras  vividas por el sector del transporte por carretera durante este difícil y complejo periodo. Y lo hace para destacar como aspecto más positivo la labor entregada y sacrificada llevada a cabo por los transportistas a lo largo de estos más de tres meses, lo que ha merecido el reconocimiento de la sociedad y para por el contrario señalar el «trato recibido por parte de los clientes y empresas cargadoras así como la poca consideración y atención recibida por parte de las diferentes Administraciones Públicas, lo que ha originado un peligroso descontento en el sector».

En la valoración llevada a cabo desde la organización de transportistas presidida por Julio Villaescusa no deja de destacarse que en el estudio epidemiológico sobre seroprevalencia llevado a cabo por el Gobierno a más de 60.000 personas en España «el colectivo profesional más infectado por el coronavirus fue el del transporte, por encima incluso del sanitario y otras profesiones de riesgo», para recordar además que la labor extraordinaria realizada día a día por estos profesionales «ha sido objeto de reconocimiento por la población en general y por los diferentes políticos y mandatarios a nivel nacional e internacional».

Ahora bien, apuntan, «este reconocimiento se ha visto empañado por la actitud mostrada por muchas empresas cargadoras durante la pandemia, tanto en lo que se refiere al trato tan inhumano que les han dispensado en las plataformas logísticas y centros de carga de las mercancías, negándoles la posibilidad de acceder a los aseos y las áreas de manutención, e imponiéndoles la obligación de realizar las labores de carga y descarga sin ningún tipo de protección con el consiguiente riesgo de contagio. Asimismo en materia de contratación, los transportistas han sufrido un importante desajuste económico por la falta de retornos con carga a sus lugares de origen y la reducción unilateral de las tarifas a percibir».

No falta tampoco en este análisis una vez finalizado en nuestro país el estado de alarma la referencia explícita a que «la actuación de las diferentes Administraciones públicas, tanto estatal como territoriales, ha dejado mucho que desear, ya que básicamente se ha limitado a  facilitarles que pudieran trabajar más horas diarias y el levantamiento de las restricciones a la circulación, pero no han atendido las medidas que las organizaciones del sector han ido demandando para garantizar una mayor protección y seguridad, así como un tratamiento prioritario en determinados trámites técnicos y administrativos, ni tampoco las relativas a la aprobación de un Plan sectorial de medidas económicas para hacer frente a la actual situación de crisis

«Y ello por no hablar de las trabas y dificultades que los transportistas se han encontrado por parte de algunas autoridades, que pese a tener reconocido su carácter de esencial, han sido sancionados por desarrollar su actividad. Sirva como ejemplo la sanción impuesta a un transportista mientras procedía a la limpieza y desinfección de su vehículo como exigían las autoridades sanitarias, imponiéndole una multa de 600 euros», prosiguen desde Fenadismer, para exigir que «el Gobierno atienda de manera urgente las principales reivindicaciones planteadas por las asociaciones de transportistas para paliar esta situación, que evite que ese descontento generalizado se pueda transformar a corto plazo en movilizaciones en el sector del transporte por carretera».

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