Prueba del Scania S650 V8: Potencia a la carta

Scania ha querido recordar el cincuenta aniversario de su V8 poniendo en nuestro circuito de pruebas la segunda variante más potente que comercializa.

Por Silvio Pinto.- Scania ha puesto en nuestras manos la segunda motorización más potente que ofrece en su catálogo para celebrar el 50 aniversario de sus V8. Una variante que muestra su musculatura solo cuando se le pide.

Sin lugar a dudas la gestión electrónica lo es casi todo en las mecánicas de los últimos años, y es precisamente este software el que marca, en gran medida, el carácter de cada motor en concreto, y del camión por extensión (con el concurso del resto de la cadena cinemática, por supuesto). Bien, nuestro amigo de hoy dispone de los tres modos de conducción conocidos, económico, estándar y potencia.

Como es sabido, en modo power (potencia) la electrónica se limita a buscar el máximo rendimiento del propulsor, sin miramientos en el ahorro de combustible, buscando siempre alcanzar la velocidad programada con “pie a tabla”, y sin el concurso del Active Prediction.

Con este rol, de pura sangre, más de un conductor estaría encantado de tomar las riendas, pues el software no tiene reparos en mantener la aguja del tacómetro en las 1.700 revoluciones el tiempo que sea preciso, si se ve en la necesidad, para no perder ni un solo km/h de la velocidad programada.

Y es que Scania ha querido recordar el cincuenta aniversario de su V8 poniendo en nuestro circuito de pruebas la segunda variante más potente que comercializa, que es la tercera del mercado. Lo hace otorgándole un carácter sosegado en pos de un buen consumo en su modo economy, haciendo valer una de las virtudes que ofrece este propulsor: su rendimiento a bajas revoluciones. Pero también ofrece un modo estándar menos modoso, para una conducción más dinámica, y mantiene el modo power, donde los ochos cilindros pierden por completo la orquestal compostura que muestran cuando se encuentran próximos a la zona de ralentí, dando paso al instrumento de viento por antonomasia del motor, el turbo, que sopla y resopla sin desmayo alguno.

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