Ni tienen vergüenza, ni la conocen. Por Juan José Arnedo, administrador de Armesa

«Lo que nunca han pagado, no lo pretendan cobrar», advierten el autor del artículo.

Con más de 67 años de edad y 53 años de profesión, en el mundo del transporte creí haberlo visto casi todo, pero ni lo he visto y cada día me sorprendo más. En días pasados se realizó un curioso debate entre algunos representantes del transporte y de los cargadores, en este caso la representante de Aeutransmer, la señora Nuria Lacaci.

Siempre me he considerado un caballero y de verdad que a estas altura del debate con lo que ella representa me cuesta guardar las formas, pero haré un último esfuerzo, aunque mejor no. Sra. Lacaci, es la segunda vez en poco tiempo que oigo en boca de los representantes de esa asociación que habrá que descontar del precio del transporte el importe de la carga y descarga que el transporte no quiere seguir realizando (la otra fue el 25/02/2020 en una jornada de la Fundación Corell en Madrid) con otros representantes del transporte y un representante de su asociación.

Mire, por decirlo fina y educadamente, no tienen ustedes vergüenza ni la conocen. ¿Qué quieren ustedes que el transporte les deduzca del precio del transporte el precio de la carga y descarga, si no la realizan? Empecemos porque al que no paga un servicio no hay porque hacérselo, aunque se le haya realizado por imposición durante años, le recuerdo que sólo en transporte pesado de mercancías hay más de 102.719 empresas al 10/12/2019 sólo en España. Está claro que ustedes son pocos (pero tienen las zorras en corral) y nosotros muchos (pero somos las gallinas). Seguir imponiendo el servicio con esa posición de dominio que siempre han ostentado y de la que de momento no pretenden abdicar es propio de salteadores de caminos.

Porque para poder justificar lo que ustedes han disfrutado por imposición, durante años y a coste cero, hay que haberlo pagado, y no lo han hecho, ni en A, ni en B. Y no lo han hecho porque ustedes (se entiende, sus representados [salvo honrosa excepción]) jamás han pagado siquiera por aproximación los precios coste/kilómetro que soporta el transporte y que cada tres meses aprueban en el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, con CNTC, Aecoc, Aeutransmer  y Transprime.

Le voy a poner un ejemplo de la “ejemplaridad” de alguno de sus representados en esta crisis: un transporte Valencia-Sevilla (654 kms) por un precio inferior a la mitad de lo que ustedes reconocen que cuesta el transporte cuando participan en el Observatorio de Costes del Ministerio de Fomento. En fecha 04/03/2020. Tenga en  cuenta que en dicho Observatorio no se contemplan los costes que suponen la carga y la descarga, ni el intercambio de palés.

¿Dígame cuál cree usted que es el porcentaje destinado a sufragar la carga y la descarga? En pocas palabras, nos escupen y dicen que llueve. ¿Recuerda la película Cinema Paradiso? ¿Recuerda el personaje que escupía desde el palco a los de la platea, a los de abajo? ¿Recuerda qué le pasó? Pues tome nota, porque puede que acaben así.

Que un sector de servicios haya acabado, por voluntad propia (o por la provocada poca capacidad de negociación), en un sector de servilismos, no les haga confiarse. Lo que nunca han pagado, no lo pretendan cobrar.

Perdón y una última cosa (al menos hasta que le vuelvan a dar voz, porque seguro que nos regala nuevas perlas): ¿Qué es eso de que están abonado las facturas del transporte antes que a otros cualquiera de sus proveedores? Ustedes saben perfectamente, porque saben que el plazo medio de pago al transporte está ya muy cercano a los 90 días, que se dedican a incumplir sistemáticamente sus obligaciones legales (¿qué hay de los 30 días a que deberían de abonar los servicios de acuerdo con la Ley del Contrato de Transporte? ¿También quieren que se les pague intereses el transporte por “avanzar” los o qué?

Le voy a dar un consejo (que esto no se lo cobraré). No sigan con el palo, atizando el avispero, que el enjambre está muy, muy calentito. Ustedes siempre tienen la tentación de usarlo, y están envalentonados por la situación  que vivimos y que desgraciadamente vamos a vivir. Pero esto sólo les puede llevar a encontrar la zorra respondona. Y a poco que recapaciten, verán que, a responder, ya ha empezado.

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