Las 44 t provocarán una caída del precio del transporte «inasumible incluso para los grandes flotistas» augura Julio Villaescusa, presidente de Fenadismer

En el cálculo del volumen de viajes que, a priori, podrían haber transportado 44 t si hubiesen estado permitidas. se estima que el máximo valor estaría en torno al 10% de todas las operaciones realizadas, y serían estas operaciones las que se podrían realizar en menos viajes (se aumenta en cuatro toneladas la carga transportada en cada viaje, por lo que se pasaría a necesitar un 13,7% menos de viajes y de flota).

La aprobación de las 44 toneladas en España provocará una caída del precio transporte «inasumible incluso para los grandes flotistas», ha advertido Julio Villaescusa, presidente de Fenadismer, durante la presentación un estudio técnico elaborado por la Escuela de Ingeniería de Guipúzcoa centrado en analizar las repercusiones del aumento de la masa máxima en los vehículos pesados a 44 toneladas en cuatro ámbitos: repercusiones económicas, sobre el deterioro de las infraestructuras, en la seguridad vial y sobre el medio ambiente (consulta aquí el estudio).

En su intervención, el presidente de Fenadismer ha reconocido que si en España existiese una ley de coste mínimo similar a la vigente en Francia, la llegada de las 44 toneladas sería una iniciativa «más razonable», para anunciar abiertamente que en nuestro país, con la situación actual que afronta el transporte de mercancías por carretera, la polémica medida del Gobierno supone «echar más gasolina al fuego». «El momento no es propicio para el debate, no digamos ya para la implantación», ha explicado Villaescusa, que ha recordado que en nuestro país la unidad de medida «es el camión».

Han sido las profesoras de la Escuela de de Ingeniería de Guipúzcoa de la Universidad del País Vasco, Sara Cabezudo y Miriam Peñalba, las encargadas de presentar el estudio, en un acto en el que han estado acompañadas por los máximos representantes de las fundaciones que han promovido el estudio: Fundación Pepe Iglesias, Fundación Guitrans, Fundación Quijote para el Transporte y Fundación Ricardo Díaz.

El objetivo del Estudio técnico ha sido analizar las repercusiones que tendría un cambio en la normativa estatal que permitiese aumentar la carga máxima transportada en cuatro toneladas adicionales en los vehículos pesados, esto es aproximadamente un 15% más de capacidad de carga. Se han analizado las afecciones a los costes que conllevaría la medida para el sector así como su influencia en el impacto sobre los firmes, la siniestralidad en la carretera y sobre las variables medioambientales.

Entre las conclusiones del estudio figura que tomando como referencia los datos de la última Encuesta Permanente sobre Transporte por Carretera que anualmente realiza el Ministerio de Transportes sobre la actividad del sector, en base al volumen de operaciones que se han realizado en el año 2018, último año para el que se tienen datos de todo el ejercicio, se ha calculado el volumen de viajes que, a priori, podrían haber transportado 44 toneladas si hubiese estado permitido.

Un 13,7% menos de viajes en el 10% del total de operaciones de transporte

Se trata de los viajes nacionales, realizados por vehículos articulados de cinco o seis ejes, a carga completa, sin limitaciones de espacio. A partir de los datos de la Encuesta Permanente de Transporte por Carretera se ha llegado a realizar una estimación según la cual el máximo valor estaría en torno al 10% de todas las operaciones realizadas. Estas operaciones se podrían realizar en menos viajes (se aumenta en cuatro toneladas la carga transportada en cada viaje, por lo que se pasaría a necesitar un 13,7% menos de viajes y de flota).

A partir de estos datos, las profesoras han detallado las posibles repercusiones económicas de dicha medida. Para ello, se han analizado dos escenarios. En el óptimo, las empresas de transporte aumentarían su negocio consiguiendo operaciones a carga completa. En el segundo, se mantendría un mercado como el actual por lo que algunas operaciones dejarían de ser necesarias.

En general, las empresas más grandes podrían adaptarse a la nueva situación disminuyendo su flota pero las pequeñas tendrían que mantenerla con el consiguiente aumento de costes por tonelada transportada. Además, el cambio en la MMA máxima podría provocar un reparto desequilibrado de beneficios entre cargadores y transportistas. Por ello, para no generar una pérdida de empresas de transporte ligada al aumento de la capacidad de carga de los vehículos un eventual cambio de normativa en este sentido debería hacerse en un momento con expectativas de crecimiento económico estable. «Esta circunstancia se tuvo en cuenta en la implantación de esta medida en Francia que se retrasó hasta el año 2013 cuando el estudio acerca de sus repercusiones databa de 2009», concluye el estudio.

En cuanto al impacto sobre las carreteras, el trabajo universitario concluye que al aumentar la MMA en los vehículos articulados actuales se aumenta la agresividad y por lo tanto el deterioro del firme (entre un 42 y un 59% superior dependiendo del firme), que se puede ver agravada cuando se trata de operaciones de recogida y distribución parciales, en las que se suelen sobrecargar algunos ejes en determinados tramos. Ello exige un mayor coste de conservación de las infraestructuras, por lo que habrá que determinar quien asume dicho sobrecoste, se advierte en el estudio.

En cuanto al impacto sobre el medioambiente, si bien es cierto que la introducción de esta medida al reducir el número de viajes consigue una disminución global de las emisiones en torno al 3,7%, sin embargo, podría desincentivar la renovación de la flota hacia vehículos propulsados con combustibles alternativos, que conlleva una disminución en emisiones de CO2 un 10% menor, así como el desarrollo del transporte intermodal.

Por último en cuanto a su repercusión en la seguridad vial, existen diversos estudios sobre una posible implantación de la medida en España que llegan a conclusiones contradictorias, señalando algunos una disminución en el hipotético número de fallecidos mientras que otros prevén su incremento. En los países que ya han implantado esta medida, no se han realizado estudios específicos sobre la repercusión de las 44 toneladas en el número de accidentes, pero las estadísticas de fallecidos publicadas sugieren que la medida no ha contribuido a hacer más segura la circulación por carretera.

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