La falta de entendimiento entre transportistas y cargadores marca las conclusiones de un informe sobre el futuro del transporte

Empresarios de transporte y cargadores están llamados no solamente a entenderse sino a mejorar su capacidad de respuesta en términos de calidad, precio y sostenibilidad ante dos agentes claves para ellos: por una parte, la administración pública encargada de favorecer normativas que mejoren la capacidad operativa del sector, y por otra, la del consumidor, enmarcado en una sociedad cada vez más concienciada y exigente con el producto que se le ofrece y el proceso que éste lleva aparejado.

Se trata de una de las principales conclusiones alcanzadas en el Informe Prospectivo sobre el futuro del transporte de mercancías en España, impulsado por Astic y que ha sido presentado en la sede de CEOE este viernes 20 de noviembre. El trabajo apunta que el sector del transporte, según el panel de expertos que ha participado en este análisis prospectivo, camina hacia un horizonte que será definido por tres agentes concretos: la administración pública, el empresario de transporte y el cargador. Un escenario que combina parte de la cadena de valor con el entorno legislativo-normativo en el que opera.

Las conclusiones que aporta el panel de jerarquía de los protagonistas del sector del transporte se ven reflejadas en los resultados que se observan en los objetivos. Los objetivos más importantes se relacionan con la mejora del proceso de transporte (safety/security, eficacia, descarbonización) y reflejan la renovada fuerza que se observa en los mercados locales frente al contexto global. En este escenario, que se muestra sensible a la actual corriente de proteccionismo que sobrevuela el mundo, el empresario de transporte es el agente más influyente en la consecución de los retos que definen el horizonte logístico, resultan desde la consultora Torres y Carrera, responsable del estudio.

Para finalizar este relato, el panel de expertos implicados en esta prospectiva arroja una visión esperanzadora sobre la capacidad del sector para enfrentar con éxito los retos a los que se enfrenta. En esta matriz, la variable menos valorada es que el cumplimiento de los objetivos no llegue a cubrir las expectativas. «Un indicativo de la confianza que el sector deposita en sus capacidades empresariales», resulta el informe.

El informe sobre el futuro del transporte (puede descargarse aquí) estructura el escenario futuro en cuatro perspectivas: el papel de los protagonistas del sector, el rango de los objetivos a alcanzar, la percepción de los escenarios y los principales retos pone de manifiesto el papel estratégico y transversal del transporte de mercancías en el desarrollo económico del país, ponderando el peso de sus actores. Otro conclusión no poco relevante tiene que ver con una triple preocupación: las nuevas estructuras operativas propiciadas por las plataformas tecnológicas, un exceso de regulación confeccionada de espaldas a la realidad del tejido empresarial con nuevos marcos regulatorios más rígidos y el fuerte crecimiento de la demanda social de servicios de transporte.

Tras la presentación ha tenido lugar un coloquio en el que han participado el presidente de Astic, Marcos Basante; el CEO de Renfe Mercancías, Joaquín del Moral, y el CEO de Grimaldi Logística, Mario Massarotti, que han debatido sobre las perspectivas de futuro y los principales desafíos en cada modo de transporte, como el acceso a la profesión en el sector de la carretera, la digitalización y la sostenibilidad, entre otros.

“Ha habido una caída del 20% en el transporte de mercancías en Renfe, y desde el punto de vista estructural, se ha perdido también cuota de mercado, porque la carretera, a la que nunca hemos visto como un enemigo, ha hecho muy bien las cosas”, ha explicado Joaquín del Moral, CEO de Renfe Mercancías, que no ha ocultado la «delicada» situación del transporte de mercancías por ferrocarril ni tampoco ha dudado en reconocer que «hemos perdido cuota de mercado porque muchas veces no nos hemos adaptado a las necesidades de nuestros clientes».

«En España no se ha hecho política del transporte, pero sí de infraestructuras»

Por su parte, Pedro Saura, secretario de Estado de Transportes del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, que ha clausurado el evento, ha anunciado que, en el marco del Fondo de Recuperación Europeo (Next Generation EU), el Gobierno destinará 240 millones de euros en los Presupuestos Generales del Estado para apoyar al transporte de mercancías por carretera en los retos de la digitalización y la descarbonización.

Además, Saura ha justificado el cambio de orientación desde el anterior Ministerio de Fomento hacia el actual Ministerio de Transportes al señalar en nuestro país «no se ha hecho política de transporte, pero sí de infraestructuras». Y ha confesado que una de las grandes enseñanzas de la crisis actual derivada de la pandemia es haber quedado abiertamente demostrado que «sin movilidad no hay PIB, no hay economía».

En la misma línea, Ramón Valdivia, director general de Astic, ha destacado que “este informe prospectivo aporta información valiosa justo en el momento actual que vivimos en el sector del transporte, con la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada del Ministerio de Transportes y la Ley de Movilidad Sostenible y Financiación del Transporte sobre la mesa, y un año en el que el transporte ha estado en el centro mediático por el papel vital que ha desempeñado durante las semanas más convulsas de la pandemia y que sigue desempeñando”.

Modos de transporte

El informe destaca que, en España, todos los modos de transporte profesional de mercancías (carretera, ferrocarril, barcos y aviones) aportan un 11% al PIB y dan empleo a cerca de un millón de trabajadores, de los cuales algo más de 40 mil corresponden al ferrocarril y 175 mil al modo marítimo. En relación con el modo carretera exclusivamente, por ejemplo, España es el segundo país de la UE que realiza más transporte internacional de mercancías (con una cuota de mercado del 16%, equivalente a unos 76.442 millones de ton.km), sólo por detrás de Polonia, pero por delante de países como Alemania o Francia, según la Oficina Europea de Estadística (Eurostat).

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