La CNC considera que adoptar unas tarifas mínimas obligatorias “no es legalmente posible»

«TodoTransporte Digital.- La Comisión Nacional de la Competencia (CNC) ha publicado un informe sobre la fijación de tarifas mínimas obligatorias en el transporte de mercancías por carretera, la reivindicación principal de dos organizaciones convocantes del paro del pasado 9 de junio. Tras llevar a cabo un análisis jurídico y económico de la solicitud de los transportistas, la CNC «»“afirma con rotundidad que dicha medida no es legalmente posible ni económicamente procedente»».De acuerdo con el estudio, el establecimiento de esta medida generaría pérdidas de eficiencia económica y de eficiencia asignativa y, en definitiva, resultaría ineficaz.

En el ámbito jurídico, la CNC ha afirmado que, en caso de que se adoptase esta iniciativa mediante una conducta colusoria por parte de los operarios del transporte, reaccionaría persiguiéndola como infracción muy grave para su adecuada sanción. Y, si se adoptase mediante una norma jurídica, estaría legitimada para impugnarla ante la jurisdicción contencioso-administrativa o, incluso, a inaplicarla, de ser contraria al Derecho Europeo de la Competencia.

En cuanto a los aspectos económicos, la CNC considera que el establecimiento obligatorio de una tarifa mínima generaría pérdidas de eficiencia económica, «»“en tanto que impide la competencia entre operadores en la variable competitiva principal del servicio: el precio»». Al mismo tiempo, estaría protegiendo al sector del transporte frente a otros que también se han visto afectados por el alza de los precios del combustible, lo que perjudicaría la eficiencia asignativa. La CNC ha resaltado también la desproporción de la medida, en comparación con otras iniciativas menos lesivas para la competencia.

La CNC señala en este informe tres razones por las que las tarifas mínimas obligatorias resultarían ineficaces. En primer lugar, porque el principal motivo por el que los transportistas no pueden repercutir en precios el alza en sus costes es su menor poder negociador y éste no variará por el hecho de imponer un precio mínimo. En segundo lugar, porque la fijación de tarifas superiores a las que existen ahora en un régimen de libre mercado, lejos de favorecer el ajuste de la oferta del sector resta incentivos al mismo. Y, por último, porque en un contexto de exceso de oferta la fijación de precios mínimos puede ser un acicate para la economía sumergida.»

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