La Guardia Civil constata que demasiados vehículos no cumplen con los requisitos para una fijación segura de la carga

Foto de familia de los participantes en la jornada de Aeutransmer.

Cinco meses después de la entrada en vigor de la nueva normativa sobre la estiba, la Guardia Civil constata que “existen todavía demasiados casos de vehículos y elementos de sujeción que no cumplen con los requisitos para una fijación segura de la carga”. Así al menos lo ha asegurado Fernando Ropero, representante de la Agrupación de Tráfico de la Benemérita, durante una jornada sobre estiba y sujeción de la carga organizada recientemente por Aeutransmer.

A lo largo de su intervención en el acto, Ropero explicó que las inspecciones que llevan a cabo los agentes de la Guardia Civil consisten “en una evaluación visual sobre la utilización de las de medidas adecuadas para sujetar la carga, además de la comprobación de las fuerzas de tensión, del cálculo de la eficiencia de la sujeción y de la verificación de los certificados, cuando proceda”.

Todos los participantes de la jornada coincidieron en señalar que “todos los eslabones de la cadena de suministro, incluidos cargadores, empresas de trasporte, operadores y conductores tienen una responsabilidad compartida en la mejora de la seguridad vial y la reducción de accidentes provocados por una mala estiba”.

En este sentido, la subdirectora adjunta de circulación de la DGT, Ana Blanco, ha asegurado que el organismo público trabaja en la elaboración de una ficha de la estiba en la que se está contando con los distintos representantes del sector. Mientras tanto, la DGT ha solicitado a los agentes de inspección que cuando se formule una denuncia “recojan los datos del cargador y transportista, para delimitar la responsabilidad en el curso de tramitación de la sanción”.

Y es que, tal y como ha explicado Luis Alberto García de Rogers&Co, las responsabilidades para el transportista “podrán ser de tipo civil, al ser éste en determinados supuestos considerado responsable por los daños y pérdidas que puedan sufrir las mercancías durante el transporte; responsabilidades penales en los casos de daños y lesiones a terceros por imprudencia; e incluso responsabilidades empresariales, en su condición de empresario obligado a cumplir con la normativa de prevención de riesgos laborales”.

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