Vuelta al trabajo: ¿Qué elementos de mi camión debo revisar para garantizar la seguridad?

Cualquier rotura en la luna, por pequeña que sea, debe ser reparada inmediatamente.

Con el inicio del curso y el repunte de la actividad para muchos transportistas es el momento de volver a sacar a la carretera vehículos que se han encontrado parados durante semanas e incluso meses debido al descenso de la demanda de transporte, que según el propio Ministerio se contrajo más de un 11% en el segundo trimestre del año.

Ahora, antes de que esos camiones que han permanecido parados vuelvan a rodar es necesario revisarlos para asegurarse de que se encuentran en perfecto estado para llevar a cabo las tareas para las que fueron diseñados. Un sencillo chequeo de componentes como la transmisión, la suspensión, las luces o los neumáticos es el mejor salvoconducto para garantizar la seguridad de conductor y máquina.

Mención aparte merecen las lunas, un elemento cuyo estado de conservación tiene una incidencia directa en la seguridad de los trayectos. En este sentido, resulta conveniente comprobar si tienen alguna pequeña rotura y reparar la luna si se detecta. También es importante que las lunas estén siempre limpias para garantizar la visibilidad, por lo que conviene revisar las escobillas y reemplazarlas si no se encuentran en perfecto estado.

Infracciones
Cabe recordar que el artículo 19 del Reglamento General de Circulación estipula que “la superficie acristalada del vehículo deberá permitir, en todo caso, la visibilidad diáfana del conductor sobre toda la vía por la que circule, sin interferencias de láminas o adhesivos”.

En cualquier caso, el artículo 104 de la Ley de Seguridad Vial establece que si los agentes consideran que el estado del vehículo presente «deficiencias que constituyan un riesgo especialmente grave para la seguridad vial» pueden llegar a inmovilizarlo, con las terribles consecuencias que este hecho conlleva en el caso de un vehículo dedicado profesionalmente al transporte de mercancías.

Posibles sanciones
Tanto el parabrisas como el resto de lunas del vehículo son elementos de seguridad, pues juegan un papel fundamental a la hora de permitir una correcta visibilidad. Por eso, es obligación del conductor mantenerlos en perfecto estado con el objetivo de no correr riesgos innecesarios.

Ni que decir tiene que circular con una luna astillada o rota puede afectar negativamente a la visibilidad del conductor y, por tanto, se trata de una conducta que puede ser sancionada por los agentes de tráfico con una multa de 200 euros, si bien esta infracción no lleva aparejada la pérdida de puntos.

Mantenimiento de las lunas
Por todo lo expuesto anteriormente, los expertos recomiendan circular siempre con las lunas del vehículo en perfecto estado. Y lo hacen por un triple motivo: el primero de todos ellos es la seguridad. Cualquier desperfecto en una luna, por insignificante que pueda parecer, puede acarrear consecuencias ciertamente graves, como la rotura del cristal durante la marcha o el deslumbramiento del conductor al verse reflejada la luz -ya sea del sol o de los faros de otros vehículos– en la luna en mal estado, con el consiguiente peligro tanto para el profesional de la carretera como para el resto de usuarios de la vía.

De lo anterior se desprende también el segundo motivo esgrimido por los expertos en circulación para mantener las lunas en perfecto estado de revista: el confort. Del mismo modo que conducir con las gafas sucias resulta especialmente incómodo, hacerlo con una luna parabrisas muy sucia o astillada hace que quien maneja el vehículo no lo haga en las condiciones más confortables, con el consiguiente aumento del estrés, lo que resulta una mala combinación para llevar un conjunto de 40 toneladas.

La tercera razón afecta directamente al bolsillo, pues es la mejor manera de evitar multas o, lo que es peor, costosas inmovilizaciones de los vehículos dedicados al transporte de mercancías por carretera. La mayor parte de los seguros que tienen suscritos los camiones cubren las lunas de los vehículos, por lo que la mejor opción es acudir a un especialista en cuanto sea posible cuando el cristal sufra una grieta o desperfecto, por insignificante que parezca.

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