Tradisna solicita rebajar la edad de jubilación para los conductores profesionales

El 67,5% de los conductores veteranos sufren trastornos musculoesqueléticos.

La Asociación de Transportistas Autónomos de Navarra (Tradisna) ha llevado a cabo un estudio entre 90 de sus asociados para determinar en qué medida la edad afecta a sus capacidades como conductores profesionales. El trabajo concluye que los transportistas de más edad sufren dolencias que pueden redundar en un incremento de la accidentalidad y, por tanto, afectan negativamente a la seguridad vial, por lo que la organización integrada en Fenadismer ha solicitado rebajar la edad de jubilación de los profesionales del volante.

“Desde hace varios años las organizaciones tanto empresariales como sindicales del sector del transporte por carretera hemos venido reivindicando la necesidad de que los transportistas de avanzada edad, ya sean conductores asalariados o autónomos, puedan acogerse a una jubilación anticipada mediante la aplicación de unos coeficientes bonificadores en atención al carácter penoso y peligroso de dicha actividad, como así ocurre en otros sectores profesionales”, sostienen desde Fenadismer.

Sin embargo, hasta ahora las peticiones de las asociaciones de transportistas en este sentido han caído en saco roto, pese a que la vigente legislación de la Seguridad Social, que expresamente establece que “la edad mínima de jubilación en el Régimen General de la Seguridad Social podrá ser rebajada en aquellos grupos o actividades profesionales cuyos trabajos sean de naturaleza excepcionalmente penosa, tóxica, peligrosa, insalubre o causen elevados índices de mortalidad”.

De momento, esta reivindicación histórica no ha sido atendida y en el sector sólo existe el plan de ayudas al abandono de la actividad que anualmente aprueba el Ministerio de Fomento, una iniciativa a la que “por su limitado presupuesto” sólo pueden acogerse “los transportistas autónomos de más de 64 años”.

Y ello pese a que, tal y como ha quedado demostrado con el estudio elaborado por Tradisna (consulte sus conclusiones aquí), “la edad constituye un factor determinante en la pérdida o disminución de determinadas capacidades motoras, sensoriales y cognitivas necesarias para una conducción segura”. Así ha quedado acreditado en el estudio epidemiológico realizado por la organización navarra entre sus asociados mayores de 50 años.

Principales dolencias
Para la elaboración del mencionado trabajo de campo se han llevado a cabo “diferentes pruebas de exploración físicas, audiométricas y analíticas”. Entre los resultados, destacan las alteraciones relativas a los trastornos muscoesqueléticos (67’50%), colesterol y triglicéridos (52’10%), enzimas hepáticas (34’88%), obesidad y sobrepeso (21’11%), tensión arterial (10%) y glucosa (5’5%).

Mención aparte merece la disminución de la calidad del sueño, pues en la mayor parte de los casos los conductores “presentan insomnio de mantenimiento, es decir, despertares frecuentes nocturnos, lo que conlleva un menor rendimiento y mayor cansancio”.

“Deterioro de capacidades”
Los conductores veteranos sufren además un “deterioro de las capacidades sensoriales, motrices y cognitivas propias del envejecimiento, que pueden agravar, sin duda, las consecuencias sobre los riesgos asociados a esta profesión”.

Hasta tal punto que el estudio concluye que “aspectos tales como la agudeza visual y auditiva, la visión diurna y nocturna, la flexibilidad y destreza física y mental, contribuyen según la documentación analizada, a una mayor mortalidad entre los trabajadores de más edad, lo que justificaría aplicar coeficientes de reducción en la edad de jubilación de los trabajadores de este sector”.

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