Scania apunta que el final de los combustibles fósiles podría llegar en 2050

“Los biocombustibles ofrecen la mayor reducción de emisiones de CO2, y la electrificación es la más rentable”, avanza Henrik Henriksson, presidente y CEO de Scania.

Scania ha llevado a cabo un estudio, revisado por un tribunal académico externo, sobre la evolución de los sistemas de emisiones en el transporte comercial y ha concluido que será posible alcanzar un horizonte de cero emisiones de carbono en 2050. “Conseguir un sistema de transporte comercial sin combustibles fósiles en el plazo establecido por el Acuerdo de París no solo es posible, también es atractivo económicamente desde una perspectiva social”, proclama el trabajo llevado a cabo por el fabricante sueco.

Para lograrlo, sin embargo, “será necesario cambiar a una velocidad sin precedentes, además de contar con el compromiso de los sectores público y privado” avanza Henrik Henriksson, presidente y CEO de Scania, para añadir que “podemos conseguir una reducción superior al 20% de las emisiones de CO2 si introducimos mejores soluciones en el sistema de transporte actual, como mejores rutas y mejor gestión de carga. Además, hay varias opciones de motores y combustibles para conseguir un futuro sin combustibles fósiles. Los biocombustibles ofrecen la mayor reducción de emisiones de CO2, y la electrificación es la más rentable”.

La adopción generalizada de las nuevas tecnologías puede llevar mucho tiempo, pues el stock existente de vehículos se reduce con lentitud. Por lo tanto, para conseguir el objetivo de no utilizar combustibles fósiles en 2050 serán necesarios grandes cambios antes de 2025, entre los que se incluyen nuevas tecnologías e infraestructuras, explican desde el constructor escandinavo.

Asimismo, es necesario que la tasa media de crecimiento mundial de las nuevas tecnologías de motores que no utilizan combustibles fósiles sea, al menos, de entre 5 y 10 puntos porcentuales al año, y que la penetración sea total antes de 2040.

Más en detalle, entre las conclusiones más interesantes que arroja el estudio figura que si se optimizan los sistemas, por ejemplo, mediante la mejora de las rutas y la gestión de cargas, se pueden reducir las emisiones de carbono más del 20 por ciento. El resto se conseguirá a través de motores y combustibles alternativos.

En el ámbito de la electrificación se considera que el crecimiento de los vehículos con baterías eléctricas constituye la ruta más eficaz, rápida y económica de conseguirlo en aquellos países que cuentan con la infraestructura necesaria para proporcionar sistemas de carga universal y energía no fósil. Para una electrificación completa es necesaria una inversión importante en infraestructura teniendo en cuenta la situación actual, pero a cambio, los gastos operativos son un 40 por ciento inferiores que para los vehículos pesados diésel. Las autovías eléctricas para transporte de larga distancia pueden acelerar el proceso de electrificación, especialmente en la próxima década, cuando se espera el coste de las baterías permanezca alto.

Acerca de los biocombustibles, ofrecen un camino eficaz y viable al utilizar las tecnologías tradicionales de motores de combustión. La tecnología y los combustibles están ya disponibles. Con el máximo uso posible de los biocombustibles disponibles en el mundo, en 2050 un quinto de los vehículos tendrán motores que funcionen con biocombustibles.

En cuanto al desarrollo de la tecnología de pilas de combustible, el informe explica que como los vehículos de pilas de combustible serán más caros, se espera que el crecimiento de este sector llegue más tarde que el de los vehículos con batería eléctrica. Ahora bien, confían en que “si el coste de la tecnología disminuye y el precio del hidrógeno renovable se reduce, en 2050 las pilas de combustible serán una pieza clave de las flotas de vehículos”.

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