Prueba del Mercedes-Benz Actros 1863 GigaSpace: Músculo sin complejos

Por Silvio Pinto.- El Mercedes Actros regresa a nuestras páginas a lo grande. Lo hace con la mayor de sus cabinas y su propulsor más potente con 625 cv. Una demostración de músculo sin complejos, especialmente efectiva con climatología adversa

Las condiciones climatológicas tienen una influencia importante en el desarrollo de las pruebas que llevamos a cabo, sin lugar a dudas. En esta ocasión, no podemos decir que la lluvia nos acompañara durante todo el viaje, puesto que la nieve le tomó el relevo en las inmediaciones de Somosierra, en la primera etapa, y entre Arévalo y Guadarrama ya de regreso. Pero en ocasiones, por extraño que parezca, pueden dar valor a la hoja de resultados de un test, como es el caso, cuando se puede demostrar que se está por encima de las inclemencias meteorológicas, sean las que fueren.

Algunos de los camiones que pasan por nuestras páginas tienen en su razón de ser la consecución de una tarjeta de resultados en la que el dato del consumo brille especialmente, con la mirada siempre puesta en tratar de superar o acercarse lo más posible al récord existente en esta materia. Se trata de configuraciones muy equilibradas, en las que la potencia, el software, los desarrollos, la aerodinámica, etc, están optimizados con este fin, como el flamante Actros 480 que protagonizó esta sección el pasado mes de abril. En estos casos, una jornada de trabajo con una climatología
como la que hemos tenido durante el transcurso de esta prueba puede convertir la misma en un auténtico desastre,
pues toda esperanza de obtener un buen resultado es pura en quimera.

Ahora bien, hay otros camiones que vienen a nuestras páginas a “exhibirse”, a marcar músculo y demostrar, en definitiva, de lo que son capaces, pasando en estos casos el dato del consumo a un segundo plano. Nuestro protagonista pertenece a este último grupo.

No quiero decir con esto que tenga una configuración “desequilibrada”, por supuesto que no, pues de lo contrario no habría obtenido los buenos números que arroja su tabla de resultados, pero sí que es cierto que se trata de un modelo que disfruta de algún “privilegio” que, para aquellos representantes de la clase media que viven para el ahorro de combustible, son tabú. Privilegios como visera exterior o la ausencia del modo ECO para la gestión del cambio, que también, dicho sea de paso, pasa por ser bastante más agresiva que en los modelos más civilizados.

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