Prueba del Ford Transit Custom Plug-In Hybrid: Cero restricciones, cero límites

La Ford Custom vuelve a ser pionera, en este caso, en la tecnología desarrollada para convertirse en el primer vehículo de su segmento (y de algunos otros) en obtener la ansiada etiqueta “Cero emisiones” con la denominación de vehículo eléctrico de autonomía extendida.

La Ford Transit Custom ya luce etiqueta Cero emisiones en su parabrisas. Lo ha conseguido recurriendo a un motor eléctrico de rango extendido, que elimina de un plumazo las limitaciones de autonomía que presentan actualmente el resto de vehículos eléctricos.

La Ford Transit Custom es una de esas furgonetas que nacen con estrella. En concreto con las cinco que conseguía en el test Euro NCAP, siendo el primer vehículo de su categoría en lograrlo. También trajo un pan bajo el brazo, el Van of the Year 2013. El Transit Custom ha repetido este galardón en 2020, y desde luego que ha sido por méritos propios. El resultado del trabajo que ha llevado a cabo Ford con este modelo desde su gestación es sencillamente espectacular, y vamos a ver por qué.

Como si formara parte de su ADN, la Custom vuelve a ser pionera, en este caso, en la tecnología desarrollada para convertirse en el primer vehículo de su segmento (y de algunos otros) en obtener la ansiada etiqueta “Cero emisiones” con la denominación de vehículo eléctrico de autonomía extendida. El motor que mueve siempre a la Custom Plug-In es un síncrono CA trifásico (con imán permanente y refrigeración líquida) que alcanza una potencia de 126 cv.

Ya sabemos que el fuerte de los vehículos eléctricos es la aceleración por su inmediata entrega de par desde prácticamente cero, y en nuestro protagonista esta cifra alcanza los 355 Nm muy en la línea de la nueva planta motriz diésel de 130 cv con 360 Nm. Al estar asociado a una transmisión de una sola velocidad disfruta de esa característica aceleración continua a baja velocidad, manteniendo un rendimiento notable en carretera abierta a mayores velocidades, donde se desenvuelve también con soltura.

La máquina eléctrica es alimentada por una batería de ión-litio con 13,6 kW que le da para cubrir, con el mejor “registro oficial” 56 km, una cifra que supera el mínimo requerido para ser considerado vehículo cero emisiones. El entrecomillado se justifica porque esos 56 km se han obtenido al amparo de los reglamentos europeos (CE) 715/2007 y (EU) 2017/1151 con las últimas modificaciones introducidas, mientras que en el asfalto muchas veces la realidad es otra.

La batería requiere en teoría un tiempo de carga de 2,7 horas si disponemos del cargador tipo 2 AC (y su toma correspondiente), o de 4,3 horas en una toma de corriente CA de 240 voltios y 10 amperios. En la práctica, en nuestra toma doméstica la carga de la batería que estaba completamente descargada se completó en un tiempo de 5 horas y 15 min con una temperatura exterior de 5ºC, es decir, unas condiciones bastante alejadas de las ideales.

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