Matemáticos y tecnólogos para la logística. Por Francisco Aranda, presidente de UNO

“El poder no está en los datos, si no en descifrar el trasfondo de los dígitos y códigos”, explica el presidente de UNO.

La profesión con más futuro dentro y fuera del sector logístico es la del analista de datos. El prestigioso informe Harvard Business Review reconoce esta labor como la más atractiva del momento. Matemáticos y tecnólogos están de moda. El big data y la inteligencia artificial de nada sirven sin personas capaces de exprimir y aterrizar el impacto de esos datos.

El poder no está en los datos, si no en descifrar el trasfondo de los dígitos y códigos. Hace unos días leía que una conocida multinacional lanzaba una colección basada exclusivamente en las búsquedas que su perfil de cliente había realizado por internet. Los principales fichajes de la industria textil ya se están produciendo en el mercado tecnológico y digital.

Algunas administraciones también se han incorporado a esta tendencia analítica. De hecho, la DGT, que lidera con acierto Pere Navarro, ya realiza pruebas piloto con el Ayuntamiento de Barcelona y con flotas de reparto. Éstas incorporan tecnología que permite la obtención de datos sobre la circulación del reparto en la ciudad. Parámetros lo suficientemente relevantes como para luego trazar una hoja de ruta para la implantación del vehículo autónomo.

Datos enfocados a la seguridad vial que van recogiendo las flotas y que permitirán predecir y prevenir situaciones que escapan a la consciencia humana. Otro proyecto que refleja la trascendencia de la analítica de datos es el llevado a cabo por el denominado Silicon Valley de la logística. Se trata de Citet, el único centro de innovación especializado en distribución urbana sostenible, que lidera UNO. Este proyecto, denominado APP Clean Air, tiene como objetivo mejorar la planificación y gestión de los repartos de última milla a través del big data. Con una APP móvil se podrá prever con una semana de antelación cuándo las empresas pueden verse afectadas por las restricciones por alta contaminación en las ciudades.

Todo ello, a través de una herramienta, alimentada con previsiones de contaminación y alertas de restricciones basadas en diversas fuentes de datos abiertos (big data) y técnicas de data science y machine learning. El ambicioso proyecto, ejecutado por un consorcio liderado por Citet y UNO, con la participación de la tecnológica Piper-Lab, Seur y CEL, se circunscribirá a las capitales de provincia con poblaciones por encima de los 600.000 habitantes en España, que coinciden estar entre las que recurrentemente superan los niveles de contaminación permitidos por la Unión Europea: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Zaragoza.

Son solo algunos ejemplos que demuestran el valor en la previsión de comportamientos y en el aumento de la competitividad que aportará la interpretación del big data. Matemáticos, tecnólogos y analistas se introducen así en nuestras vidas para darle un giro inimaginable hace tan solo unos años.

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