Los efectos del puñetazo. Por Manuel Pérezcarro, secretario general de Froet

«El sector, con el Comité Nacional al frente, debe estar encima, sin rebajar ni un ápice la presión», advierte Manuel Pérezcarro. Foto: Todotransporte.

Lo veníamos avisando. A este sector, en sus relaciones con el Gobierno, únicamente se le escucha cuando da un puñetazo en la mesa. Lamentable, pero es así.

La última vez que se vio obligado a convocar un paro nacional fue cuando el entonces ministro de Hacienda, el señor Montoro, pese a haber una sentencia judicial que daba la razón a los transportistas, se negaba a devolver las cantidades indebidamente cobradas por el llamado céntimo sanitario. Solo entonces se devolvieron.

En esta ocasión, ha sido el hacer caso omiso a las reivindicaciones del sector que se vienen planteando desde hace más de dos años por el Comité Nacional de Transportes, en relación a temas de vital importancia que se han estado tratando en múltiples reuniones sin haber obtenido respuesta alguna.

La gota que colmó el vaso fue la presentación el pasado 15 de junio, por el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, del “Plan de impulso de la cadena de valor de la industria de la automoción” en el que se contenía la modificación de la norma sobre los pesos y dimensiones de los camiones para mayo del año que viene, elevándose la MMA a 44 toneladas y la altura a 4,5 metros, una vieja demanda de los cargadores a la que se han opuesto frontalmente los transportistas y sobre la que el Ministerio de Transportes se había comprometido a no hacer nada sin el consenso del sector.

El sector se sintió una vez más ninguneado y traicionado por el Gobierno por romper el compromiso adquirido y dijo basta convocando un paro nacional inicial de 48 horas si el Gobierno no se retractaba de su posición y cumplía su compromiso y, de una vez por todas, atendía las reivindicaciones planteadas.

Y de nuevo ocurrió el milagro:

De inmediato el Gobierno garantizó, esta vez por escrito y en documento oficial, que no modificará la norma sobre pesos y dimensiones; que no se implantará la euroviñeta; que tramitará una ley por procedimiento de urgencia, -de la que dio a conocer el borrador- estableciendo un régimen sancionador por incumplimiento de los plazos legales de pago al transporte de mercancías; que asume el compromiso ineludible de abordar en septiembre el problema de la carga y descarga por parte de los conductores con el fin de que en diciembre de este año exista un texto normativo que regule el asunto; que devolverá 200 millones de euros del importe pendiente de devolución del céntimo sanitario.

Además el gobierno se compromete a diseñar un Plan de Impulso a la Sostenibilidad del Transporte de Mercancías por Carretera 2021-2023 en el que se abordarán otras medidas que han sido reivindicadas por el sector.

Oye, mano de santo.

Pero ojo, lo conseguido no es más que un compromiso, y ya nos ha demostrado este Gobierno el valor de sus compromisos. El margen de confianza que se le puede dar es mínimo, por lo que el sector, con el Comité Nacional al frente, debe estar encima, sin rebajar ni un ápice la presión.

Entre septiembre y diciembre deben estar negro sobre blanco, es decir en el BOE, los compromisos adquiridos o, de lo contrario, habrá que parar de nuevo, pero esta vez, no serán 48 horas.

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