Las toneladas transportadas por Renfe Mercancías cayeron un 7,6% en 2019

Desde el operador público afirman que la huella de carbono generada por Renfe Mercancías es entre cinco y diez veces menor que la de “otros operadores de transporte terrestre», en una evidentísima alusión a la carretera.

El volumen de carga transportado por Renfe Mercancías en 2019 ascendió a 17 millones de toneladas, una cantidad que significa un retroceso superior al 7,6% en relación a los datos que el operador público cosechó el ejercicio precedente, cuando acarreó 18,4 millones de toneladas.

Pese a este mal dato, los responsables de la compañía celebran la mejora del impacto que sus operaciones tienen en el medio ambiente, pues sólo el año pasado el transporte ferroviario estatal de carga evitó la emisión de un millón de toneladas de CO2 a la atmósfera.

Lo cierto es que pese a ser verdad que las cargas transportadas cayeron a un ritmo superior a un 7,6%, los costes externos derivados de su actividad se vieron reducidos aún en mayor proporción a lo largo del año pasado, cuando su ahorro alcanzó los 350 millones de euros, 92 millones más que en 2018.

“El incremento del ahorro en 2019 se corresponde con el del aumento del empleo de la electricidad de origen renovable certificado y emisión de carbono nula, el 100% de la energía eléctrica que Renfe Mercancías consumió”, sostienen desde la operadora de titularidad estatal.

Además, mientras que en 2018 el 39% de los tráficos realizados por locomotoras eléctricas consumió electricidad de origen renovable con certificado de emisión de carbono nula, ese porcentaje creció hasta superar el 76% en 2019.

Desde Renfe Mercancías destacan también el apartado relacionado con las emisiones de carbono, afirmando que “el consumo de este tipo de energía de origen renovable supuso en 2019 la generación de 8,51 gramos por TKm, un 53% menos que el año anterior, cuando las emisiones alcanzaban 18,11 gramos de CO2 por Tkm”.

En su nota oficial, Renfe Mercancías recuerda que la actividad que llevó a cabo en 2019 “evitó la emisión a la atmósfera de un millón de toneladas de CO2, así como el consumo de 500.000 toneladas equivalentes de petróleo”, que sí “se hubieran producido si el transporte se hubiera realizado por modos alternativos al ferrocarril”.

Alusión a la carretera
Y continúa su argumentación asegurando que la huella de carbono generada por Renfe Mercancías es entre cinco y diez veces menor que la de “otros operadores de transporte terrestre que son dependientes del petróleo y que generan el 18,7% del total de emisiones del sector de transporte en España”, en una evidentísima alusión a la carretera.

De hecho, desde Renfe Mercancías añaden que “a las ventajas ambientales que supone el transporte de mercancías por ferrocarril, se suman otras (menor accidentalidad, mínima contaminación local urbana, reducción de congestión urbana) que inciden en los ahorros por externalidades”.

Cuota marginal
Sea como fuere, el mercado continúa sin decantarse por el transporte ferroviario de mercancías, que sigue constituyendo una opción muy minoritaria, con el 4% del total frente al 18% que, de media, se da en la Unión Europea.

En el comunicado oficial de Renfe Mercancías, el operador público llega a afirmar que “cuanto más crezca la cuota de Renfe Mercancías en el mercado del transporte, por transferencia desde otros modos, más disminuirá el impacto ambiental y energético del conjunto del sector”.

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