Las empresas españolas de transporte internacional perderán un 17% de su volumen de negocio por culpa de la Covid-19

El estudio de la IRU prevé unas pérdidas de 5.000 millones para el transporte español.

Las empresas de transporte internacional de mercancías por carretera con sede en España sufrirán este año una caída de su facturación conjunta del 17%, lo que se traduce en aproximadamente una pérdida de volumen de negocio de 5.000 millones de euros. Ésa es al menos la previsión recogida en el informe “Impactos de la Covid-19 en el sector del transporte por carretera”, elaborado por la IRU.

Según explican desde Astic, entidad perteneciente a la IRU, esas pérdidas se deberán tanto a “las restricciones de transporte” como a “la recesión económica general a causa de la pandemia del coronavirus”. A nivel mundial, el retroceso previsto por la organización internacional es del 18%, lo que implica una merma de las cuentas de resultados de más de 550.000 millones de euros.

Volviendo a nuestro país, los responsables de Astic reiteran “el carácter esencial y vertebrador del transporte de mercancías por carretera, que supone el 5% del PIB español. Estas pérdidas financieras no tienen precedentes y, si la Administración impulsa de modo inmediato la colaboración público-privada, la destrucción del tejido empresarial será devastadora en este sector del que España es uno de los principales líderes europeos”, asegura Ramón Valdivia, director general de la asociación.

En este mismo sentido se ha pronunciado el secretario general de la IRU, Umberto de Pretto, quien ha subrayado que “los servicios de transporte por carretera son fundamentales para las economías y las comunidades en todas partes” y califica los resultados del estudio “alarmantes”, pues “todas las empresas de transporte por carretera que quiebren afectarán a la movilidad de personas y mercancías”.

Con el objetivo de minimizar ese impacto, la IRU ha elaborado un plan de recuperación sectorial de diez puntos, entre los que se incluyen “medidas financieras y no financieras para gobiernos y bancos, para apoyar a las empresas de transporte por carretera en dificultades, facilitar la movilidad de personas y mercancías e impulsar la recuperación en todo el mundo”.

Y es que, el propio Pretto señala que pese a que muchos gobiernos se han apresurado a “ajustar la normativa y anunciar paquetes de recuperación”, la realidad es que “los planes específicos para los operadores de transporte por carretera son imprecisos”.

Por eso, el estudio elaborado por la IRU apunta a la necesidad inmediata de medidas dirigidas al sector que coincidan con la escala de la situación actual. “Incluso en el pico de la crisis, el transporte por carretera se mantuvo flexible, operativo y siguió desempeñando su papel vital. Ahora, los esfuerzos de recuperación global están en peligro sin una acción clara del gobierno para apoyar a las empresas transportistas”, advierte Umberto de Pretto.

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