La pérdida de viajes en el transporte internacional oscila entre el 25 y el 50%

En cuanto al tráfico fronterizo de camiones, las cifras de reducción en su circulación hacia Europa son actualmente del 55% para vehículos pesados.

Las empresas de transporte internacional de mercancías por carretera están registrando pérdidas de entre un 25% y un 50% de los viajes, además de un incremento del 30% de media de kilómetros en vacío, es decir, improductivos, debido a la reducción de actividad económica por la pandemia del coronavirus, con picos negativos, en los periodos de hibernación, del 50%. Así se desprende de una encuesta que ha llevado a cabo Astic entre sus asociados (consulta aquí la encuesta en detalle).

Desde esta organización de transportistas señalan que este incremento de ineficiencia superior al 30%, que, según fuentes de la asociación, es especialmente notable en materias primas y distribución de vehículos y electrodomésticos frente a la resiliencia de productos de alimentación e higiene, no está reflejado en las estadísticas de movimiento de vehículos, consumos de combustible o utilización de peajes, ya que no dejan de soportarse esos gastos, aunque se esté circulando sin carga en viajes de retorno. Ello hace mucho mayor el efecto sobre las cuentas de resultados que ya supone la caída de pedidos de transporte, que se traduce en un menor número de viajes (entre un 25% y un 50% de viajes perdidos) y, por tanto, de facturación.

Desde la patronal se subraya que las empresas de transporte internacional no han cesado su actividad a pesar de los obstáculos de todo tipo que se han encontrado, sobre todo al inicio de la crisis, para garantizar la protección activa y pasiva de la salud de sus trabajadores: carencia de mascarillas, geles desinfectantes, guantes, cierre de las áreas de servicios de los aparcamientos, falta de colaboración por parte de los cargadores en los muelles de carga y descarga, etc. Según la encuesta realizada por Astic, el gasto medio extraordinario en medidas de protección para sus trabajadores ronda los 120 euros de media por empleado.

La suma de todos estos factores supone su estrangulamiento económico sin precedentes. «Hay que recordar que un camión sin carga no está exento de pagar peajes y, además, sigue consumiendo combustible, junto a otros gastos improductivos que impactan directamente en las cuentas de resultados de las empresas y que contrasta con el reducido 7% de retornos en vacíos que se habría logrado previo al Covid-19 gracias a inversiones en nuevas tecnologías, planificación y monitorización en tiempo real de flotas, así como mejoras en la actividad comercial», señala Ramón Valdivia, director general de Astic.

En cuanto al tráfico fronterizo de camiones, las cifras de reducción en su circulación hacia Europa son actualmente del 55% para vehículos pesados, en recuperación respecto a semanas anteriores, donde la actividad económica estaba limitada a las esenciales y en las que el tránsito a Francia o Portugal se redujo entre un 73% y un 41% respecto a la misma semana del año anterior.

Empleados infectados y ERTEs 

De los datos de la encuesta realizada, Astic informa que casi la mitad de las empresas (44%) afirma que ha registrado una incidencia de la enfermedad de menos del 10% de media en sus plantillas de trabajadores, mientras que la otra mitad de encuestados asegura que no ha tenido casos de personas infectadas, por lo que la incidencia sanitaria en las mismas ha sido mínima.

Con respecto a la repercusión económica y social de la crisis del Covid-19 en el sector, un 40% de las empresas de los encuestados por Astic afirma que han tenido que recurrir al ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) para hacer frente a la gestión de sus plantillas, sumado a un 8% que se ha visto obligado a recurrir a despidos entre sus trabajadores. El dato más relevante refleja que casi un 50% de las grandes empresas de transporte españolas no ha logrado hasta ahora evitar los ajustes laborales durante este periodo.

Afrontar el futuro

En materia financiera, un 36% de las empresas solicita de nuevo al Gobierno una financiación específica proporcional al tamaño de las empresas, que suponga, como mínimo, un 15% del volumen total de facturación anual. En este sentido, existen otras medidas de ayuda que las empresas reclaman a las administraciones públicas en la encuesta como prioritarias. Un 80% de las mismas estima como más efectiva para su supervivencia la reducción significativa de las cotizaciones sociales, ya que supondría una inmediata inyección de liquidez.

En este sentido, también un 44% de los encuestados considera que sería conveniente que el Gobierno adelantara las devoluciones por gasóleo profesional y un porcentaje similar demanda la eliminación de los peajes mientras dure el estado de alarma. Para una empresa de este tipo, el coste de peajes figura ya como el tercer coste operativo por importancia tras el personal y el combustible.

Para la etapa de recuperación de la actividad, un 60% declara que mantendrá el mismo equilibrio en el uso de flota propia y flota subcontratada que tenía antes de la crisis, frente a un 28% que afirma que reducirá la subcontratación y un 12%, por el contrario, que declara que planea aumentar el volumen de flota subcontratada.

«Nuestras autoridades no deben permanecer en el callejón sin salida del ‘esperar y ver’ en un sector cuya actividad es esencial para las exportaciones industriales, agropecuarias, químicas, textiles, etc. Como esta situación se dilate más tiempo sin medidas económicas sólidas de ayuda a nuestro tejido empresarial, cuando llegue la Fase 3, esa llamada ‘nueva normalidad’, puede que no tenga nada de halagüeña y no habrá forma de que funcione eficazmente la conexión entre la ‘nueva demanda’ y los centros de producción», asegura Valdivia.

 

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