¿Habemus Package? Por Ramón Valdivia, director general de Astic

Se podría decir que Bruselas ha dado, tres años después, luz verde, al tan esperado Paquete de Movilidad (parte 1), sobre algunas de las reformas de máxima importancia para el transporte por carretera. Pero es mejor decir simplemente que Bruselas ha dado a luz. Un nacimiento, como tantos otros, con dolores de parto, aunque aún no tenemos aquí del todo a la criatura, estamos dispuestos a verla crecer. Con los plazos normales, sería de esperar que al final de la primavera estuviese totalmente aprobado el “paquete” y empezasen la cuenta atrás para la entrada en vigor de sus disposiciones.

Pero cualquier enmienda que pueda surgir -y ya hemos vivido varias “sorpresas” en la tramitación parlamentaria de estas normas daría al traste con todo el entramado de acuerdos que alcanzaron el Parlamento, el Consejo y la propia Comisión europeos, que han realizado grandes esfuerzos para acercar posturas que, en los puntos más controvertidos, tenían enormes diferencias de enfoque. No olvidemos que había bloques de países de la UE enfrentados a cara de perro por cuestiones que consideraban “de peso”, como el cabotaje o la aplicación de la directiva de desplazamiento de trabajadores a los conductores.

Y no sólo de países, han jugado su papel en estos largos años tanto sindicatos, como cargadores o los agentes de vigilancia y, por supuesto, los representantes empresariales del transporte por carretera. La Comisión TRAN de la Eurocámara ha mantenido los límites vigentes para el cabotaje ya conocidos por todos (tres operaciones en siete días), pero el “periodo de enfriamiento” o “cooling off” de cuatro días -en lugar de las 60 horas aprobadas en primera lectura- establecido para combatir el cabotaje sistemático del mismo vehículo en el mismo país, a mi entender, es excesivo y contribuirá a incrementar los descansos semanales “in itinere” y los viajes en vacío.

A cambio, el transporte bilateral -muy mayoritariamente realizado por nuestras empresas- ha salido beneficiado con la exención de la directiva de desplazamiento. La vuelta a base obligatoria de los vehículos cada ocho semanas tampoco nos afecta pues ese retorno lo hacemos de forma natural, incluso varias veces al mes. Con respecto a las mejores condiciones de trabajo para los conductores profesionales, lamentablemente la llamada “vuelta a casa”, defendida encarecidamente por Astic, ha quedado muy jibarizada en cuanto a tiempos adicionales permitidos. En casos excepcionales, las nuevas reglas permitirán a los conductores exceder el tiempo de conducción bajo estrictas limitaciones para llegar a casa para descansar semanalmente, cuando estén muy cerca de la base de operaciones.

Y a partir de ahora, ¿qué nos espera? Pues cruzar los dedos para que no haya “sorpresas” y  podamos contar de una vez con un marco jurídico estable dentro del cual las empresas puedan tomar sus decisiones de inversión y desarrollo, una vez los ministros de la UE y el Parlamento en su conjunto emitan “fumata blanca” y podamos leer el texto completo.

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