Francia no ceja en su empeño de implantar la Ecotasa

Unos 100.000 camiones españoles circulan por las carreteras francesas.

El Gobierno francés continúa insistiendo en su intención de implantar la denominada Ecotasa -un impuesto que deberían abonar los camiones que utilizaran las carreteras galas– a pesar de que el Ejecutivo del país vecino ya ha aplazado e incluso suspendido la aplicación de esta medida hasta en cuatro ocasiones entre 2013 y 2015.

El argumento esgrimido ahora por el gabinete de Emmanuel Macron es que las arcas públicas francesas adolecen de una “penuria económica” que no les permite financiar el ambicioso Plan de Infraestructuras presentado recientemente por la ministra gala de Transportes, Elisabeth Borne, consistente en el desarrollo en los próximos cinco años de de nuevas líneas del tren de alta velocidad (TGV), así como de transporte fluvial y algunas carreteras de alta capacidad.

Para costear este megaproyecto, cuyo coste se estima en alrededor de 10.000 millones de euros, el Gobierno galo ha sacado del cajón su propuesta de aplicar la Ecotasa a los camiones tanto nacionales como extranjeros que transiten por su territorio.

La iniciativa ha cosechado el rechazo inmediato de Fenadismer, cuyos responsables recuerdan que, de aplicarse definitivamente la Ecotasa “España será uno de los países más afectados” debido al hecho de que “la gran mayoría de los flujos de transporte de mercancías por carretera con origen o destino a la Unión Europea deben utilizar obligatoriamente la red viaria francesa, por la que transitan más de 100.000 camiones españoles”.

Desde la federación subrayan además que “la mayoría de los productos españoles que se exportan tienen un bajo valor intrínseco, por lo que el establecimiento de la Ecotasa provocaría un importante incremento del precio final de la mercancía al situarlo en los mercados centrales europeos, y por tanto, una pérdida de competitividad frente a los productos de terceros países”.

Y todo ello sin olvidar que, tal y como destacan desde Fenadismer, “el sector del transporte por carretera ya aporta suficientes recursos a las arcas públicas francesas vía impuestos”, especialmente desde que el Gobierno francés estableciera el año pasado un “impuesto adicional de cuatro céntimos por litro sobre los carburantes”, lo que ha reportado a la Administración gala unos ingresos extraordinarios de 6.000 millones de euros anuales.

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