Fetransa alerta de que el fin de los módulos provocaría el abandono de la profesión de gran parte de los autónomos

Fetransa aboga por mantener los módulos y elevar su límite de facturación hasta los 150.000 euros.

Fetransa asegura en un comunicado que la varias veces pospuesta desaparición del régimen de módulos al que se acogen más de 110.000 transportistas autónomos provocaría el abandono de la profesión de “una gran parte de estos profesionales”, que no podrían soportar el incremento del gasto que se derivaría del hecho de pasar a otro tipo de cotización.

De hecho, la organización de transportistas afirma que el límite de facturación establecido para poder acogerse a este tipo de cotización -situado actualmente en los 125.000 euros– “es algo escaso, estimando que se aproximaría más a la realidad situar el límite de cotización en el entorno de los 150.000 euros”. Sea como fuere, desde Fetransa sostienen que “cualquier intento de armonizacion fiscal no debería ser previo a una armonizacion a nivel europeo y con unos periodos transitorios razonables para que el sector se puede adaptar”.

La nota de prensa de Fetransa ve la luz poco después de hacerse público el avance del Estudio de Fiscalidad presentado recientemente por el Ministerio de Fomento, un documento que ha abierto la recurrente caja de Pandora de la tributación en el transporte de mercancías por carretera y, más concretamente de los módulos.

Así, frente al dato que evidencia que los transportistas autónomos acogidos al régimen de estimación objetiva (los comúnmente conocidos como módulos) tributan al 2,15%, mientras que los que lo hacen por estimación directa lo hacen a un tipo efectivo medio del 20,6%”, Fetransa afirma en un comunicado que “los costes de este tipo de cotización superan, en algunos casos, en hasta 5.000 euros a los de las empresas”.

No obstante, la federación reclama el mantenimiento de los módulos porque este modelo destaca por su “sencillez” y lo considera “un elemento fundamental por sus facilidad de ejecución y escasos trámites, uno de los principales valores a tener en cuenta, ya que se adapta al perfil del usuario, obligado sistemáticamente a tener que asumir conocimientos diversos para sacar adelante su actividad”.

Por eso, desde Fetransa aseguran que “el ataque al sistema de cotización por módulos pretende reforzar la repetida teoría de las diferencias en la cotización”, si bien olvida “las consecuencias de una supresión de este sistema: la desaparición de miles de puestos de trabajo y de servicios que pasarían a ser ocupados por empresas deslocalizadas y falsos autónomos, amparados por cooperativas que favorecen el fraude con este tipo de cotización”, destacan desde la federación.

Además, según la organización empresarial, la desaparición de los módulos supondría un perjuicio para las arcas públicas, pues este régimen de cotización “supone una garantía para el Ministerio de Hacienda, ya que pase lo que pase e independientemente de los resultados que se obtenga, el uno de enero de cada ejercicio se tasa la cantidad de IRPF por la que tendrán que rendir cuentas a Hacienda”.

Es decir, aunque un autónomo acogido a módulos “no consiga obtener los ingresos previstos o se incrementen sus gastos (por ejemplo, que se incremente el precio del diésel), tendrá que pagar al fisco el importe acordado”. Se trata de una circunstancia que “no ocurre en aquellos que optan por el sistema de estimación directa que, en el caso de que no obtengan beneficios ven reducida su carga impositiva puesto que no tienen que abonar cuantía alguna por Impuesto de Sociedades”.

Continuando con las diferencias en los baremos de cotización, Fetransa llama la atención sobre el hecho de que “las empresas pueden acogerse a una serie de deducciones que son ajenas a un transportista por cuenta propia, lo que reduce aún más su factura fiscal”. Según aseguran desde la federación, “la propia Agencia Tributaria calcula que el tipo real por el que acaban pagando las compañías del sector del transporte es del 10,95%”.

Mientras tanto, los costes que asume un transportista autónomo por cada vehículo “son superiores a los de las empresas de tamaño medio y grande”. Así, según datos aportados por la propia federación, “el profesional persona física soporta una media de 124.000 euros en costes cada año, mientras que los operadores con flotas de entre cinco y veinte camiones se reducen sus costes a 123.000 euros”, una cantidad que se ve rebajada hasta los 119.000 euros cuando la empresa en cuestión tiene más de una veintena de vehículos. Es decir, “por término medio, a un transportista autónomo le cuesta su camión 5.000 euros más cada año que a una empresa”.

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