Clamor en el transporte español para que el Gobierno actúe ante el caos desatado en Francia

Las protestas afectan de lleno a puntos neurálgicos del transporte internacional Foto: Froet.

Las protestas que tienen lugar en Francia, que acumulan ya tres jornadas con múltiples incidentes en las carreteras con bloqueos en las principales vías de circulación y de estaciones de suministro, afectan de lleno a puntos neurálgicos del transporte internacional. Desde CETM hablan ya de “enormes pérdidas para el sector del transporte profesional, ante la imposibilidad de circular por Francia”, mientras que las principales organizaciones profesionales de transporte francesas advierten de que pese a la comprensión de las motivaciones de los manifestantes, su tensa situación económica no les permite perder días de trabajo, “al igual que ocurre con las empresas de transporte internacional españolas”, explican desde la patronal que preside Ovidio de la Roza.

La situación en el país vecino es de tal gravedad que “nuestros conductores se encuentran atrapados en varios bloqueos, en condiciones infrahumanas, tirados en las cunetas, y sin poder cumplir su misión de transportar bienes y suministros”, denuncian desde CETM, que ha solicitado ya la intervención del Gobierno español ante su homólogo francés para exigirle que actúe de forma urgente para normalizar la situación en las carreteras francesas y garantice la libertad de movimiento de personas y mercancías.

Fenadismer, por su parte, no deja de denunciar la pasividad y complicidad de la gendarmería francesa en los bloqueos a carreteras que mantienen los “chalecos amarillos”, e insta al Ministerio de Asuntos Exteriores a que actúe inmediatamente ante la situación de “precariedad personal” en que se encuentran los transportistas atrapados.

Las movilizaciones que se están llevando afectan tanto a las refinerías, peajes de autopistas y especialmente bloqueos de carreteras en las principales vías de comunicación, afectando tanto al transporte nacional como internacional. Asimismo en el día de hoy se ha procedido al cierre de algunas de las fronteras entre ambos países, agravando la situación de tránsito entre España y Francia.

Como consecuencia de dichos bloqueos, miles de transportistas españoles llevan atrapados varios días en el interior de sus vehículos, atravesando en cuyos casos una situación grave de “precariedad personal” al no poder atender sus necesidades básicas tanto de alimentación como de higiene, informan desde la organización que preside Julio Villaescusa.

“Si bien Fenadismer respeta el derecho a manifestarse, ello no puede ser a costa de utilizar como ‘rehenes’ a miles de transportistas y de conductores que no tienen responsabilidad alguna sobre los motivos de la protesta, más aun cuando la gendarmería francesa no está actuando para garantizar el derecho fundamental a la libre circulación, lo que denotaría una cierta complicidad con los manifestantes”, explica este colectivo en un comunicado.

También la Asociación de Transporte Internacional de Carretera (Astic), demanda el cumplimiento de la Ley en el marco de la libre circulación de personas y mercancías por todo el territorio europeo, incluida el país galo. Esta asociación muestra su oposición a cualquier tipo de barrera al transporte por carretera en Francia, ya que limita la circulación a los cerca de 20.000 camiones que atraviesan los Pirineos cada día, va contra los intereses de las empresas y, por tanto, contra los intereses de la actividad económica en su conjunto y solicita a las autoridades francesas que garanticen la seguridad de las personas y mercancías por todo el país.

Astic informa de que sus afiliados con vehículos en Francia están informando de múltiples e imprevistos cortes de carreteras, lo que provoca multitud de camiones españoles parados en el país vecino, lo que está teniendo un grave impacto en su actividad. Los múltiples incidentes distribuidos por todo el país están comenzado a provocar falta de suministro a fábricas, desabastecimiento de alimentos en puntos de venta y deterioro y pérdida de productos perecederos, cuyos costes estimados, desde que se iniciaron las protestas, el pasado 17 de noviembre, estarían ya en torno a los dos millones de euros.

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